miércoles, 24 de agosto de 2016

Dicen los cuenta-cuentos de un pueblito al Sur de Caracas que en la época antes de los relojes y las brujulas, bastaba con mirar al cielo para saber de horas y lugares. Hasta los días nublados uno no podia perderse si sabía levantar la cabeza y dejarse guiar.
Ellos no entienden de aparatos ni de mapas, tienen la suerte de cuidar los secretos de los cielos. 
En las grandes ciudades, la gente para saber la hora mira hacia abajo,  corriendose un poco la manga de su camisa, o sacando el aparatito de su bolsillo. El mismo que usan mirando para abajo cuando no saben como llegar. En cambio en el pueblo de los cuenta-cuentos solamente respiran hondo y miran para arriba, al cielo del sol y de la Luna; cielo de colores naranja, violeta y azules; y se dejan guiar por los mismos secretos que las estrellas les contaban a sus abuelos.

2 comentarios:

Vicko dijo...

Genial! Hiciste que me imaginara todo, y que sintiera nostalgia de un tiempo y un lugar en el que nunca estuve. Se echaban de menos tus escritos.

Valèrie dijo...

Tus palabras (¡bellísimas!) me recordaron a los cronopios de Cortázar <3