
Un poco de luz entraba por el vidrio empañado de la ventana y formaba algo parecido a un arco iris en el estampado gris de la pared…Sólo una sábana blanca los tapaba a los dos.
Ella era poesía, era música y otro arte, era simple y misteriosa, estaba escrita en otro idioma.
Él, en cambio, era otro paisaje, era de madera un poco más blanda, era un loco en la avenida, era el 5° beatle.
Deslizó la mano por su cuerpo, como admirándola, hasta su cintura, dibujando curvas delicadas y suaves, ella se despertó, dió media vuelta, abrió sus ojos y lo miró como solía hacer cuando quería conseguir algo... Él no se pudo resistir…La besó y los dos cayeron en un vacío intermitente en donde colores y música salían de sus cuerpos y se mezclaban formando su cielo.
Cuando sus labios se separaron, volvieron a la habitación en penumbras. Volvió a admirarla, corrió el pelo de su cara, sonrió, la abrazó, y con el más leve de sus suspiros le dijo…